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Poveda

El viernes 18, un grupo de jóvenes de la parroquia fuimos a ver la película “Poveda” al cine. Esta película narra la historia de San Pedro Poveda, un sacerdote preocupado por las injusticias sociales y la nefasta educación de principios del siglo XX, que pasó por toda España difundiendo el mensaje del Evangelio.

Primero ejerció su labor en Guadix, un pueblo de Granada, donde había mucha diferencia entre pobres y ricos, llegando a tal punto que los pobres vivían en cuevas consiguiendo comida y ropa malamente y sin ningún tipo de educación. Los ricos temían acercarse a ellos, siendo el padre Poveda, el único que se preocupó por ellos, y por ofrecerles una escuela, comida, ropa y una iglesia. A pesar de toda su empatía, trabajo y esfuerzo, le reubicaron en Covadonga (Asturias), para que dejara de ocuparse de las cuevas. Pero en Asturias no dejó de intentar cambiar las cosas. Allí, Poveda se da cuenta de lo mal que estaba organizado el sistema educativo en esa época y lo mucho que menosprecia a las mujeres. Por ello, inicia un novedoso movimiento impulsado por mujeres jóvenes, que fue el origen de la Institución Teresiana.

Comenzó haciendo una escuela para aquellas mujeres que querían ser licenciadas como maestras, para formarlas e impulsarlas poniendo en práctica una nueva forma de ver la educación mucho más cercana a la religión. Después de que la escuela de Oviedo fuera todo un éxito abrió otra en Jaén, apoyado por Pepita, la primera mujer licenciada en educación de Jaén, que fue atrayendo a muchísimas alumnas muy bien preparadas, formando entre todas una gran familia teniendo como padre a Pedro Poveda.

En esta época, durante los años treinta aproximadamente, España estaba repleta de conflictos sociales, educativos y religiosos, conflictos que acabarían desembocando en una guerra civil. Por ello, Poveda, un hombre de diálogo y víctima de la violencia y la intolerancia, no será precisamente querido por las personas poderosas de la época, siendo finalmente asesinado, dejando en España una huella de luz y esperanza, y en el espectador un paño de lágrimas.

Esta emocionante película consigue meternos en la piel de Poveda y enseñarnos que siempre hay más de una forma de ver las cosas, que siempre debemos luchar por evitar los pecados sociales. Poveda lucha por todos nosotros, nos quiere iluminar y llevar al camino de la paz. Es curioso cómo las personas, como vemos varias veces a lo largo de la película, olvidan el verdadero significado de la palabra “amor”, pensando solo en ellos mismos y quitándose de encima a cualquier persona que pueda suponer un problema. Alguien tan bueno y tan valiente como este sacerdote, lo que menos se merece, es morir de esta manera, ser castigado por únicamente llevar a Dios a todas las personas. Todos deberíamos ser como él, luchar por y para las personas, sin preocuparnos los posibles impedimentos que puedan aparecer en nuestro camino.

Me parece una película maravillosa que consigue que empaticemos totalmente con la historia, algo a lo que ayudan mucho unos planos muy bien pensados y llevados a cabo, dejando no sólo una historia apasionante, sino una película más que buena. El único fallo que encuentro es la música, es demasiado empalagosa y exagera mucho las escenas, dejando al espectador sin posibilidad de disfrutar la imagen y reflexionar por él mismo. No acompaña a las escenas, es demasiado paralela.

Por todo ello, me parece una película increíble que sabe captar la atención del espectador y hacerle ver que en la vida, por muy oscura que parezca, siempre estará el rayo de luz con el que San Pedro Poveda nos ilumina.

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