III domingo de Cuaresma
22 marzo, 2017
Quinto Domingo de Cuaresma
6 abril, 2017

“Todos los días abre Cristo los ojos del humano linaje”

–dijo san Agustín

En la Cuaresma, mientras los hijos de Adán, los hijos de Eva, avanzamos por el desierto, una luz nos guía, la luz de Cristo. En la profunda oscuridad de la noche, Cristo viene por pura misericordia a iluminarnos. ¿Puede acaso brotar del corazón del hombre otra cosa que no sea humildad y agradecimiento? ¡Qué importante es volver una y otra vez sobre el don del bautismo para no caer en el pecado y en el alejamiento de Dios! ¡Qué regalo hace la Cuaresma a la Iglesia, a cada creyente, para que no crea que puede avanzar por el camino de la vida por un lugar que no sea el que Cristo ilumina! La ceguera que el resplandor de Cristo produce se va aclarando en la vida de la Iglesia, siempre en el misterio, siempre por la palabra de Cristo y la alabanza a Cristo.

¿Queremos seguir siendo iluminados por su luz? ¿Aceptamos que el Señor nos saque de la oscuridad en que vivimos a veces para iluminarnos con su luz maravillosa? Estamos preparando ya claramente la Vigilia Pascual: el agua, la luz… sólo Cristo puede ofrecerse como Vida en la vida.

 

Diego Figueroa

(Archidiócesis de Madrid)

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