Mes de mayo, Mes de María
4 mayo, 2017

Viaje del Papa Francisco a Fatima

En su última audiencia del miércoles (10/05/2017), previa al viaje, S.S. el Papa Francisco nos encarecía:

«El próximo viernes y sábado – si Dios quiere – iré como peregrino a Fátima, para encomendarle a la Virgen los destinos temporales y eternos de la humanidad y suplicarle sobre sus caminos las bendiciones del Cielo. Les pido a todos que me acompañen, como peregrinos de la esperanza y de la pazque vuestras manos en oración sigan sosteniendo las mías. Quiera la mayor y mejor de las Madres velar sobre cada uno de ustedes, a lo largo de vuestros días hasta la eternidad».

Hace siete años  ( 13 de mayo de 2010 ) escribíamos:

“A siete años del centenario de las Apariciones de Fátima (1917), S.S. el Papa Benedicto XVI visita Portugal del 11 al 14 de mayo y peregrina a Fátima en el décimo aniversario de la beatificación de los pastorcillos Francisco y Jacinta Marto. A sólo unos metros del lugar donde se les apareció la Virgen en 1917, Francisco y Jacinta Marto fueron beatificados el 13 de mayo de 2000 por S.S. Juan Pablo II, en presencia de su prima y principal vidente, Lucía, entonces aún viva y fallecida el 13 de febrero de 2005. También, hace ahora 29 años, se cumple el aniversario del atentado contra Juan Pablo II (13 de Mayo de 1981)”.

3pastorcillosPues ya ha llegado el centenario, y en esta ocasión es El Papa Francisco quien peregrina a Fátima y canoniza a dos de los videntes: Jacinta y Francisco, a los que beatificó S. Juan Pablo II, en presencia de su prima Lucía, entonces todavía viva y vidente principal de las apariciones. Y lo hace justo el día que se cumplen también 36 años del atentado en la Plaza de San Pedro contra el papa Wojtyla. Es el quinto papa que peregrina para postrarse a los pies de Nuestra Señora: lo hicieron antes Pablo VI -con motivo del L aniversario, en 1967- Juan Pablo II y Benedicto XVI; y siendo aún cardenales Juan XIII, Juan Pablo I y también el mismo Papa Ratzinger.

milagro del solUnos día antes de emprender el viaje, Francisco nos confiaba: “Me presento ante la Virgen como Pastor universal, ofreciéndole un ramo con las «flores» más bellas que Jesús ha confiado a mi cuidado (cf. Jn 21, 15-17), es decir, los hermanos y hermanas de todo el mundo redimidos por su sangre, sin excluir a nadiePor eso necesito que os unáis a mí; necesito que os unáis —física o espiritualmente, lo importante es que brote del corazón— para componer mi ramo de flores, mi «rosa de oro». De este modo, formando todos «un solo corazón y una sola alma» (cf. Hch 4,32), os confiaré a la Virgen, pidiéndole que os susurre: «Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios» (Aparición, junio de 1917).

«Con María, peregrino en la esperanza y en la paz»: así reza el lema de esta peregrinación nuestra, que contiene todo un programa de conversión. Me alegra saber que, para ese bendito momento que culmina un siglo de momentos benditos, os venís preparando con una oración intensa. Ella ensancha nuestro corazón y lo prepara para recibir los dones de Dios. Os agradezco las oraciones y los sacrificios que ofrecéis cada día por mí, y que tanto necesito, porque soy un pecador entre pecadores, «hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros» (Is 6,5). La oración ilumina mis ojos para poder ver a los demás como Dios los ve, para amar a los demás como él los ama.

En su nombre, iré hasta vosotros con la alegría de compartir con todos el Evangelio de la esperanza y de la paz. El Señor os bendiga y la Virgen Madre os proteja”.

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