Pastoral de la salud

Si conoces a alguna persona que esté enferma o sola y deseas que reciba la comunión o se la visite, no dejes de comunicarlo a los sacerdotes, dando sus datos en la sacristía o en el despacho parroquial.

También puedes dar los datos de la persona que deseas que sea visitada, rellenando el siguiente formulario y enviándolo al mail de la parroquia o entregándolo en el despacho parroquial.

Jesús dirige una invitación a los enfermos y a los oprimidos, a los pobres que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados. Jesucristo, a quien siente angustia por su propia situación de fragilidad, dolor y debilidad, no impone leyes, sino que ofrece su misericordia, es decir, su persona salvadora. Jesús mira la humanidad herida. Tiene ojos que ven, que se dan cuenta, porque miran profundamente, no corren indiferentes, sino que se detienen y abrazan a todo el hombre, a cada hombre en su condición de salud, sin descartar a nadie, e invita a cada uno a entrar en su vida para experimentar la ternura.
¿Por qué Jesucristo nutre estos sentimientos? Porque él mismo se hizo débil, vivió la experiencia humana del sufrimiento y recibió a su vez consuelo del Padre. Efectivamente, sólo quien vive en primera persona esta experiencia sabrá ser consuelo para otros.

Papa Francisco

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